Han pasado dos meses de inactividad en el blog. Razones he tenido. Justificaciones ninguna.

Pero me importa un bledo. Regreso aqui cuando quiero, y como quiero.

La semana pasada tuve vacaciones: sali de Topitel para tomarme una semana en la costa del golfo del México. Mi plan fue detener como un dique, toda la tonelada de pendientes y responder solo lo necesario, de modo que a mi partida, “alguien” tuviera que contestar.

Es inevitable y es una regla de Dilbert: alguien debe hacer el trabajo. Si yo no estoy, la gente que requiere mis servicios tiene que buscar a alguien más que le resuelva los problemas. Como bien lo planeé, mi compañero de área, Fredy, atendió gran parte de mis pendientes, y aunque iracundo, tuvo que mover sus pocas neuronas para una sobre carga de trabajo: el suyo y el mio.

Además evité cansarme en una mudanza. Me habian dicho dias antes de irme, que debia moverme a otro piso pero di pretextos para evitarlo … mientras estaba. Cuando estaba tomando un coco y viendo la puesta del sol en la costa, Fredy y dos compañeros más estaban empacando mis pertenencias para subirlas a la nueva oficina. Hoy que llegué encontré las cajas en mi lugar. Acomodar mis pertenencias fue lo de menos, así que les agradecí cinicamente dandoles un par de tacos, empanadas y pan que me sobró del viaje. Como decimos “Mejor que se lo coman, a que se eche a perder”. Aquellos quedaron felices por haberme acordado de ellos, y yo más 🙂

Sigo en la misma área que hace evaluaciones y análisis financieros sobre proyectos de inversión, y parece que seguiré así todavía en Agosto. Me parece que hablé en entradas anteriores sobre la invitación de cambio de área que me hizo un gerente denominado “El Javo”. Este tipo me quiere en su área que realiza la estrategia de mercado, para nutrirlo con mis conocimientos financieros. Bien lo dice Dilbert “no importa saber solo un 1% más sobre un tema, la gente no lo notará”. Con tan solo saber un poco más de finanzas que el resto de la empresa, tengo una ventaja. Asi que he estado usando esa ventaja para promoverme. El Javo dice que solicitará oficialmente mi cambio pero hasta la segunda quincena de agosto. Espero que así sea, porque le sobrará una vacante. Mi jefe probablemente no quiera , ni el jefe de mi jefe. Pero confío en que puedan solicitarlo desde la dirección general…. ( que iluso soy! )

Sea como sea, por el momento me conviene estar en esta área ya que mi jefe está negociando aumentos de sueldo sustanciosos. Así que de momento no es bueno que se entere de mis pretensiones en otra area porque podria excluirme de la negociación. Un mes será perfecto para tener mi aumento de sueldo, y luego podran solicitar mi cambio de area.

Mientras tanto, como bien supondrán algunos lectores, mi filosofia no cambia : Fingir que trabaja. Ahora me han movido de lugar y tengo a mi lado a dos compañeros de area, atrás de mi otros tres. Estoy encerrado con esos tarados y tendré que afinar mis técnicas para evitar el trabajo en la mayor parte del tiempo. Pero hace un mes, corroboré el principio de Dilbert sobre el trabajo: alguien debe hacerlo. En muchas ocasiones lo evité diciendo “tengo trabajo en exceso, no puedo atenderte. Tardaré dos semanas. “ Algunos esperaron, otros buscaron a que mis compañeros les ayudaran… y funcionó.

Así que evitar el trabajo, fingiendo que se trabaja, tiene que ver con actitud. Uno debe decir convincentemente que está atascado de trabajo, apesar de que no tenga nada pendiente. Cada vez que uno se encuentre con alguien en el pasillo, en el baño, en el comedor, en el elevador, o donde sea, uno debe responder a la pregunta “Como estas?” con un “hasta el tope de trabajo”, “mucho trabajo” “me he pasado toda la mañana atendiendo emergencias”, “no puedo ni respirar” “no dormi atentiendo pendientes” “hoy fui el primero en llegar para atender las toneladas de trabajo”. Etc,etc,etc.

La técnica se fortalece con no contestar las llamadas. Si tienes un telefono que permita guardar mensajes de voz, siempre debe usarse. Cuando alguien te llama no es para saludarte, ni para saber como estas. Te llama para darte trabajo. Si tu no contestas, el que te solicita puede dejar un recado en tu buzón de voz. Claro, eso pasará si realmente urge. Y si no urge, volverá a llamarte más tarde. Si no contestas, das la impresión de estar tan ocupado que no puedes atender llamadas. De modo que tu tiempo se valora más y no te buscan para idioteces.

Gracias a este consejo pude evitar trabajo por casi dos meses. Hice lo mínimo y mi imagen se elevó como una persona muy solicitada por su desempeño.