Mientras observo el movimiento de la Bolsa Mexicana de Valores, mientras tomo una infusión de té verde, mientras escucho a Technotronic, decido actualizar este blog.

Las vacaciones se siguen haciendo notar en esta empresa. La gente sigue brillando por su auscencia, y se levantan dunas de papeles sin atender en este desierto de responsabilidades. Mi jefe dijo que no vendría hoy y probablemente mañana ni pasado mañana tampoco, así que tengo un mirón menos observando mi escaramuza. De ese modo podré pasarme la mañana pensando si me conviene vender mis títulos en el mercado cambiario o si dejo que continuen en el ascenso positivo de rendimientos. Debo de tomar la decisión porque ese dinero ya tiene aplicación para el pago de mis adeudos en las tarjetas de crédito.

No lo se. Creo que esperaré un par de puntos porcentuales más antes de vender.

El viernes anterior me llamó mi jefe para comentarme que un director habló con él sobre mi trabajo. Al principio levanté la guardia repasando cuáles son los errores que he tenido y que no he cubrido,ya me estaba anticipando a dar miles de excusas donde yo no fuera el culpable, pero la voz calmada de mi jefe me hizo suponer que la razón de esa plática no era una queja, sino algun otro asunto. Mi jefe me comentó que Pepe -el director- fue informado de mi gran desempeño en el área y que además tengo un perfil que me permite conocer a fondo el mercado de las telecomunicaciones.

Actualmente me dedico a trabajar en la parte de evaluaciones financieras dentro de los proyectos de inversión en el ramo de las telecomunicaciones, lo más extraño es que soy geek. Mi formación fueron las computadoras pero la vida giró dándome la alternativa de involucrarme en los análisis financieros y determinar si realmente era rentable invertir en tal o cual tecnología. Ahora mi función es evaluar una sarta de peticiones que hacen los vendedores y determinar, con mi pequeña cota de poder, si es viable financieramente lo que desean ofrecer al cliente.

Sin embargo, en estos casi dos años de cumplir esta función, he comenzado a notar que mi propio trabajo ha sido del agrado de mi jefe y de algunos otros gerentes con los que me relaciono. Uno de estos gerentes, flojo por naturaleza, es el que abrió la bocota con el director pidiendo que yo me incorpore mejor a su área dada mi gran experiencia en el ramo. Este flojonazo -huevón como decimos en México- , tiene a bien buscar gente a quien culpar en caso de equivocar, pero sus equivocaciones son muchas. Atiende el sector sobre enlaces de internet de todos tamaños y colores, y cuando este flojo supo de mi experiencia inmediatamente me tomó como uno de sus candidatos para realizar el trabajo sucio.

De allí es donde viene todo el interés de “las altas esferas” por quien esto escribe. Pero cuando mi jefe me dijo que Pepe, el director probablemente platicaría conmigo por algo que me podría ofrecer y que me podría convenir, recordé inmediatamente al huevón y lo vi maquinando para poder solicitar mi cambio. Pero seamos realistas, ese huevón no tiene poder para moverme como peón. Pero en su infinita ignorancia y extrema flojera, cree que yo estoy de acuerdo. Al preguntarme hace semanas atrás que si yo estaría dispuesto a cambiarme y escuchar de mi un “sí”, este tipo comenzó a tirar de algunos hilos. Sin embargo no sabe que en el momento que yo platique con Pepe será para pedirle su puesto. Yo no sería su chalán, o su pantalla para cubrir sus errores y hacer el trabajo. Si he de exponerme a trabajar y salir de esta placidez y confort, será como su jefe. Sí, el gerente de esa área con el huevón a mi cargo. Ya después puedo correrlo por ineficiente.

Por el momento mi jefe considera que yo no se el por qué Pepe se interesó por mi. Mi cara de asombro y extrañeza debió ser suficiente para evitar cualquier suspicacia y con ello le aseguré que yo estoy muy feliz desempeñando mis funciones actuales. De hecho, le dije que he aprendido muchísimo y que todavía tengo miles de metas más, por lo que veo muy poco probable realizar un cambio. Mi jefe me miró complacido y así me dijo que me agradece mucho lo que le he apoyado. Hizo énfasis en todas mis “cualidades” y que por ello soy una persona bastante valiosa. Incauto. Realmente ha visto esa pantalla creada a obra y semejanza de mi plan.

Por lo tanto mi jefe sabe que no estoy interesado, pero que hablaré con Pepe solo si me busca. Por otro lado, el huevón está emocionado con la posibilidad de que yo me vaya a su área. Y yo sigo tomando un café, revisando mis acciones, y pensando que la regla del poder que usaré es “No te comprometas con ningún bando”. Nada más facil que ilusionar a ambas partes, y finalmente usar el camino que más convenga.

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