Comienzo en este 2 de abril de 2007 después de haber sobrevivido a una masacre: cientos de personas fueron ejecutadas en el lapso de 3 meses. Mi sobrevivencia es motivo de regocijo(?) al grado de aventurarme en este espacio para compartir algunas de las estúpideces cotidianas que acontecen en la fauna empresarial.

Así es, trabajo para Topitel, una compañía de telecomunicaciones y telefonía en México que ha sido comprada desde el año pasado originando una modificación en el confort y seguridad que teníamos los integrantes de ella. Con la invasión de la otra compañía, hemos tenido que buscar el perfecto equilibrio entre burocracía y efectividad para poder salvar nuestros pellejos: pero afortunadamente ambos lados son mexicanos. Como decimos en este país “arrieros somos y en el camino andamos” de modo que conocemos nuestros puntos flacos para poder atacar y defendernos.

La masacre fue impresionante: animales de 10 años de prestar servicio fueron llamados al patíbulo para ser liquidados. Sin embargo la gloria no se hizo esperar. Cerca de 350 mil pesos mexicanos (algo así como 31,083 dólares ) por ese tiempo. Nada mal para la gran cantidad de plastas que fueron subsudiadas por la productividad de los demás. Pero hubo algunos otros animales que solo lograron el equivalente a un año o menos de liquidación. Con suerte se fueron con unos 7,000 dólares. Así que en el éxodo muchos han tocado puertas en compañías telefónicas de la competencia, si la mano de obra era ya escuálida y mal pagada, ahora por la simple ley de la oferta y la demanda, empeorará.

Así que no se que es mejor. Haberme ido con unos 7 mil dólares o agradecer a la vida por conservarme aquí, sentado y ocupando recursos empresariales para escribir en este blog. Aunque debo ser honesto también: tanto estudio al que yo he dedicado muchas horas, donde me he especializado en  trabajar (sin hacerlo obviamente) me ha dado la oportunidad de ser justos en la percepción de mi ingreso mensual: mi prescencia ilumina este lugar y por ello la empresa debe pagar 😉

dilbert.jpgDurante el casi año y semestre de subsistencia en estaTopitel he observado el comportamiento de muchos compañeros y he notado la inmensa cantidad de sandeces que dicen y cometen, más sin embargo salvaron su pellejo en cada situacion dificil. Hace años leí El principio de Dilbert, un libro que me inspiró a cambiar mi modo de actuar y de determinar la psicología humana cuando debe de relacionarse con otros individuos que de igual forma solo buscan hacer el menor o nulo trabajo. Siempre habrá alguien que trabaje por uno y solo es cuestión de detectarlo. Las técnicas son muchas y han sido usadas a lo largo de la historia. Los resultados no se han hecho esperar. Generalmente observamos que los tipos más incapaces son los que mejor posición y salario perciben. Esto, cosa que parece mágica, es una realidad que constantemente se ve en el ambiente laboral.

Pero además de ello, existe una gran fauna social a mi alrededor que no puedo evitar compartir: tipos que se creen adonis y que sus únicas conquistas son las mujeres de la limpieza, mujeres que operan sus bustos para cerrar sus ventas, jefes incapaces de defender a su personal ante el regaño de otros jefes de menos jerarquía, directores incapaces de poder reconocer la diferencia entre “Hiba o Iva”, y así por el estílo.

Mi ocío estará aquí. Reportando ese exquisito material que día a día inunda mis horas laborales

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